www.iesalc.unesco.org.ve IESALC Informa
Boletín Nro. 175


"Debemos intentar convencer a los investigadores, a los profesores,
de que sí hay necesidad de una universidad pública de investigación
en el futuro que la sociedad quiere construir", señaló Dr. Renato Dagnino

Entrevista a Renato Dagnino



1. En su artículo La universidad y el desarrollo de América Latina, usted menciona que la universidad pública latino-americana crece de manera "disfuncional", fuera de la realidad que viven los países latinoamericanos, ya que no desarrolla proyectos de inclusión social y no sirve tampoco a elite. ¿Puedes explicar este concepto?

La disfuncionalidad a la cual me refiero, se puede interpretar desde dos puntos de vista.

Por una parte, desde una perspectiva de derecha, se podría decir que la universidad pública es disfuncional al modelo neoliberal implementado desde finales de los ochenta. Un modelo de apertura económica indiscriminada, de desindustrialización, que no necesita de una universidad que haga investigación y forme recursos humanos calificados.

Esta concepción tiene como acción política la pragmatización de la universidad y el consecuente recorte de todo lo considerado "innecesario", que se manifiesta no solamente en la presión sobre los salarios y las condiciones de trabajo, sino también en un cambio de la función y reconocimiento que hoy ya no tiene la universidad frente a las elites políticas y del poder económico en Brasil.

Desde la perspectiva de la izquierda, la universidad pública ya no representa una alternativa o posibilidad de ascenso social para la clase de menores ingresos como lo era en el pasado. Es decir, el ascenso social ya no ocurre vía la universidad. Además, es un hecho que a finales de los años '70 y comienzos de los '80 Brasil formaba 23 mil ingenieros al año y todos tenían empleo. Hoy Brasil forma 14 mil ingenieros y esos jóvenes no tienen trabajo.

Por todo ello, se podría decir que hoy la universidad en Brasil no es funcional, es decir, no es necesaria ni para la clase dominante ni para la clase dominada.


2. ¿Qué es necesario hacer para que los centros de investigación de las instituciones de educación superior de los países de la región tengan en su agenda proyectos para mejorar la infraestructura, telecomunicaciones, carreteras, alimentación, habitación, salud, etc., que son esenciales para mejorar la calidad de vida?

Debemos intentar convencer a los investigadores, a los profesores, de que sí hay necesidad de una universidad pública de investigación en el futuro que la sociedad quiere construir. Hay que plantear una nueva política de alianzas de la universidad. La estrategia de persuadir a las elites políticas o económicas para que vuelvan a creer en la importancia de la universidad y de la investigación, tiene que ser cambiada por otra visión que busque aliados en la sociedad.

De esta manera, evitamos que la comunidad universitaria se mantenga refractaria y "se haga la sorda". Si ella se convence de algunas ideas básicas respecto de cómo la ciencia puede ser transformada, entonces hay una oportunidad de que la universidad pública en Brasil tenga un futuro brillante, que no sólo signifique la posibilidad de una buena educación a un número creciente de jóvenes.

Sin embargo, las dificultades son muchas, porque cualquier intento de reorientar la agenda de investigación es visto por parte de la comunidad científica como una intervención perniciosa.


3. En su articulo, usted menciona que "En EEUU, el 70% de los doctores que se forman van a la empresa privada a hacer investigación. Brasil está formando 40.000 maestros y doctores al año, y solamente 3.000 trabajan en empresas locales haciendo investigación. ¿Cómo es posible cambiar esa realidad?

Me parece necesario replantear la misión de la comunidad científica para que produzca recursos humanos que sean empleados en las empresas para innovar.

En una sociedad en la que no hay demanda de gente formada y que el criterio de calidad que usamos es totalmente absurdo, es obvio que hay una enorme necesidad de modificar los criterios de evaluación tradicionales y producir una nueva agenda de investigación.

De esta manera, hay que hacer que discusiones sobre qué investigación vamos a hacer, qué alumnos queremos formar, etc., penetren organismos políticos universitarios y, así, iremos cambiando.


Por Asdrúbal Santana / Carolina Romero
UNESCO-IESALC


Renato Dagnino. Foto: UNICAMP
Renato Dagnino
Ingeniero, doctor en Economía y postdoctorado en Estudios Sociales da la Ciencia y Tecnología, actúa como profesor invitado en varias universidades. Participó de proyectos pioneros en América Latina, como su primera incubadora tecnológica y su primer centro dedicado a la investigación y docencia en Política de Ciencia y Tecnología, ambos en la Universidad de Campinas en Brasil donde es profesor titular. Sus últimos libros son "Ciência e Tecnologia no Brasil: o processo decisório e a comunidade de pesquisa" y "Neutralidade da ciência e determinismo tecnológico".


www.iesalc.unesco.org.ve
Volver