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IESALC Informa
Boletín Nro. 185



Editorial


La Segunda Conferencia Mundial sobre Educación Superior

La Unesco ha anunciado su propósito de convocar este año a una Segunda Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, bajo el lema "Las nuevas dinámicas de la Educación Superior". La primera Conferencia tuvo lugar el año 1998 y de ella surgió la "Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción", cuyos lineamientos y recomendaciones han tenido un gran impacto en la educación terciaria de todas las regiones del mundo.

Igual que cuando se convocó para la primera Conferencia, un cuidadoso proceso preparatorio ha precedido a la convocatoria para la segunda, mediante conferencias en las diferentes regiones. La consulta regional para nuestro continente tuvo lugar en el mes de junio del año pasado, a través una muy concurrida Conferencia celebrada en Cartagena, Colombia, de donde emanó la "Declaración de la Conferencia Regional sobre la Educación Superior en América Latina y El Caribe", que contiene el aporte de nuestra región a los debates de la Conferencia Mundial.

La Conferencia Mundial de París de 2009 se propone dar respuesta a preguntas como las siguientes: " ¿Hasta qué punto la educación superior es hoy día la conductora del desarrollo sostenible en los contextos nacional e internacional? ¿Responde a las expectativas puestas en ella para inducir cambio y progreso en la sociedad y para actuar como uno de los factores claves para la construcción de sociedades basada en el conocimiento? ¿Cómo contribuye la educación superior al desarrollo del conjunto del sistema educativo? ¿Cuáles son las tendencias más significativas que darán forma a la nueva educación superior y a los nuevos espacios de investigación? ¿Cómo están cambiando los aprendices y el aprendizaje? ¿Cuáles son los nuevos retos para la "calidad y la "equidad"?".

Las delegaciones de las universidades e instituciones de educación superior de América Latina que concurran a la cita de París, partiendo de los acuerdos alcanzados en Cartagena, deberán asumir una clara posición en defensa, entre otros, de conceptos como los que seguidamente exponemos.
Debe reiterarse que la educación superior es un bien público social, un derecho humano y universal, y un deber del Estado. De esta manera, las políticas para el desarrollo de la educación terciaria deben apuntar al horizonte de una educación superior para todos y todas, teniendo como meta el logro de una mayor cobertura pero con pertinencia, calidad, equidad y compromiso social. Los Estados tienen el deber de garantizar que se haga realidad la educación superior como un derecho humano y un bien público social.
Convendría subrayar que un auténtico desarrollo universitario demanda una plena garantía para el ejercicio de la libertad académica. Un régimen de autonomía universitaria es el mejor medio para garantizarla. La autonomía universitaria debe ser vista como un derecho y una responsabilidad. Es condición necesaria para que la educación superior cumpla su misión con calidad, pertinencia, eficiencia y transparencia. Comprende, asimismo, la rendición social de cuentas. La participación de las comunidades académicas y de los estudiantes en la gestión es indispensable

La Declaración Regional de Cartagena hace ver que la educación superior como un bien público y social se enfrenta a corrientes que promueven su mercantilización y privatización, así como a la reducción del apoyo y financiamiento del Estado. Por lo tanto, es fundamental que se revierta esta tendencia y que los gobiernos garanticen el financiamiento adecuado de las instituciones de educación superior públicas y que estas respondan con una gestión transparente. Nuestra región debería enfatizar ante la Conferencia Mundial que "la educación no puede, de modo alguno, quedar regida por reglamentos e instituciones previstas para el comercio, ni por la lógica del mercado". El desplazamiento de lo nacional y regional hacia lo global ("bien público global") tiene como consecuencia el fortalecimiento de hegemonías que existen de hecho y representa una manera artificiosa de colocar la educación de tercer nivel bajo la órbita de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Un punto que merecería serias consideraciones en el seno de la conferencia Mundial es el referente a la educación suministrada por proveedores transnacionales, generalmente exenta de control y orientación por parte de los Estados nacionales, lo que favorece una educación descontextualizada en la cual los principios de pertinencia y equidad quedan desplazados. En consecuencia, se debe apoyar a los países miembros de la Unesco en la implementación de medidas que regulen la oferta educativa transfronteriza y la adquisición, en nuestros países, de instituciones de educación superior por corporaciones extranjeras. Así le saldríamos al frente al proceso de desnacionalización de nuestra educación superior, que ya se está dando.

Carlos Tünnermann Bernheim
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Artículo autorizado por el autor para ser publicado en el Boletín Iesalc Informa. El Original fue publicado en El Nuevo Diario http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/43673

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