Día de los Derechos Humanos, mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO

UNESCO-

10 de diciembre de 2012

La Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948, es la culminación del empeño en enunciar los valores y las libertades fundamentales que constituyen el cimiento común de toda la humanidad. No es solo un texto -uno de los más humanistas y más inspiradores que jamás se hayan escrito- sino también un acto que insta a las personas y a los gobiernos a movilizarse para dar a conocer los derechos humanos, hacerlos respetar y garantizar su pleno ejercicio.

Ante las incertidumbres y los cambios del mundo, tenemos el deber de ceñirnos a los principios intangibles de la dignidad humana y de las libertades fundamentales. Nada justifica que se los vulnere. El Día de los Derechos Humanos es la oportunidad de reafirmar nuestra adhesión a esos valores y nuestra determinación de ponerlos en práctica, en todo el mundo y para que todos gocen de ellos.

Mientras queden personas a quienes se impida hacer valer sus derechos fundamentales, la búsqueda humanista de la dignidad humana proseguirá. Por esta razón debemos hacer oír la voz de quienes, reducidos al silencio por estar marginados o discriminados, viven en la pobreza y la ignorancia de sus derechos y la incapacidad de ejercerlos. Las nuevas tecnologías y los medios de comunicación social ofrecen a la joven generación formas inéditas de dialogar, participar y movilizarse: debemos liberar el potencial que encierran. Dar la palabra a quienes no tienen voz es también darles los medios -no solo formales sino también reales-de hacerse oír, mediante la educación de calidad para todos, el acceso a la cultura o la libre circulación de las ideas en el diálogo democrático. Esta es la ambición de la UNESCO.

Entre la proclamación solemne de los derechos y la realidad de su ejercicio en la vida diaria de miles de millones de personas hay un gran desfasaje. Pero en la historia reciente se han logrado rápidos progresos gracias a la movilización de militantes en todas partes del mundo que reclaman pacíficamente dignidad, igualdad, justicia, a pesar de la violencia y la represión de que son víctimas demasiado a menudo.

Inspirémonos en sus actos para consolidar el respeto que se debe a los derechos de las personas. En ellos encontraremos la clave para unas sociedades más inclusivas y fuertes, que vivan en paz y estén en mejores condiciones de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En este espíritu, el 10 de diciembre de 2012 la UNESCO entregará el Premio UNESCO-Bilbao para la Promoción de una Cultura de los Derechos Humanos al arzobispo emérito Desmond Tutu, gran humanista cuya potente voz fue portadora del mensaje de todos quienes no podían hacerse oír. "Nadie podría pensar, caminar o comportarse si no lo hubiese aprendido de sus hermanos. Cada uno necesita de ellos para adquirir su propia humanidad". Puedan estas palabras de Desmond Tutu guiarnos en nuestros esfuerzos por construir una cultura universal de los derechos humanos, en que la voz de cada ser cuente y marque la diferencia.

Fuente: Oficina de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova.

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