Dependencia y Movilidad Académica: Los Programas de formación de posgrado para latinoamericanos en Estados Unidos. Avance de Investigación.

juan jesus moralesJuan Jesús Morales Martín
INCIHUSA-CONICET Mendoza (Argentina)
Programa de Investigaciones sobre Dependencia Académica en América Latina

Juan Jesús Morales Martín: Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid (2012), con la tesis “José Medina Echavarría: vida y sociología”. Actualmente es becario posdoctoral del CONICET en el Instituto de Ciencias Sociales, Humanas y Ambientales del CCT-Mendoza. Miembro del grupo de investigación “Programa de investigaciones sobre dependencia académica en América Latina” (UNCuyo-CONICET). Áreas de investigación: dependencia académica en América Latina, historia de la sociología latinoamericana, historia de la sociología en lengua castellana, transferencias culturales. Libros destacados: (ed.) Américo Castro (Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 2012), (ed.) Juan Francisco Marsal (Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 2009), (ed.) Panorama de la sociología contemporánea, de José Medina Echavarría (El Colegio de México, 2008).

La siguiente colaboración parte de un proyecto de investigación posdoctoral dirigido por Fernanda Beigel desde el Programa de Investigaciones sobre Dependencia Académica en América Latina (PIDAAL), y que actualmente realizo en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales del Centro Tecnológico y Científico del CONICET en Mendoza.[1] Aquí presentaré únicamente algunos iniciales avances de esta investigación, titulada “Los Latin American Studies en Estados Unidos y los programas de formación de posgrado para latinoamericanos: movilidad, brain drain y dependencia académica. El Woodrow Wilson International Center for Scholars (1968-2010)”.

Hay que señalar, para empezar, que el objetivo de esta investigación es estudiar la influencia de los programas para estudiantes latinoamericanos que ofrecen los centros académicos y las universidades norteamericanas en el desarrollo del campo científico-universitario en América Latina. Para un adecuado abordaje de este tema se parte de que Estados Unidos continúa ocupando una posición hegemónica y de referencia en la comunidad académica internacional, por el prestigio de sus centros universitarios y científicos, por los soportes económicos y materiales para la investigación y por el potencial para difundir tales avances al resto del mundo, aunque los estudios recientes señalan algunos cambios.[2] Como consecuencia de esto, este proyecto analiza las situaciones concretas de dependencia o heteronomía que pueden generar algunos programas específicos para los países latinoamericanos que operan en el marco de los Latin American Studies.

Las becas para la ampliación de estudios y la formación del personal investigador pueden ser un mecanismo de transferencia cultural y de intercambio científico que ayudan a construir y modelar el campo académico e intelectual. El envío de científicos latinoamericanos a universidades norteamericanas ha sido uno de los clásicos instrumentos de la política científica de la región y de la cooperación científica con los Estados Unidos. Las becas han contribuido al perfeccionamiento de las capacidades científicas de las investigadoras y los investigadores latinoamericanos y también les han ayudado a la consolidación de sus trayectorias profesionales a su regreso, ya que se trata de una vía eficaz de consagración. Sin embargo, falta por realizar una comprensión generalizada sobre este particular núcleo de producción-reproducción de la dependencia académica de la región. En ese sentido y como problema fundamental de la investigación, se quiere responder a si las becas norteamericanas han contribuido –y en tal caso de qué manera- desde los años 80 a difundir las premisas de las corrientes teóricas hegemónicas del mundo desarrollado, nutriéndose o no de sus lenguajes, conceptos y enfoques metodológicos. El interés está en detectar situaciones histórico-concretas de dependencia académica y analizarlas en relación con el proceso de consolidación institucional y profesional de los Latin American Studies y de la sociología latinoamericana.

Si bien las becas e intercambios entre los centros de Latin American Studies y los académicos residentes en América Latina han sido escasamente explorados, existe un buen número de orientaciones sobre las que asentar los objetivos y las hipótesis de este estudio. Para la construcción del marco interpretativo, seguimos la línea de investigación del Proyecto de Investigaciones sobre Dependencia Académica en América Latina, en el que este proyecto está inserto. La noción de “dependencia académica” se refiere a la estructura desigual de producción y circulación de conocimiento que existe en el sistema científico internacional y que ha sido una preocupación recurrente en las comunidades intelectuales periféricas.[3] En tanto que tradición teórica, se encuentra íntimamente vinculada a los análisis de la dependencia y al debate sobre el imperialismo cultural. Es muy importante, sin duda, fundamentar teóricamente los contextos de los intercambios académicos y la producción de los campos académicos periféricos en relación al sistema académico mundial.

Para este estudio, que pretende analizar el interés del mundo académico norteamericano por América Latina, hemos elegido como caso práctico y de observación empírica el Woodrow Wilson International Center for Scholars y su programa de estudios latinoamericanos. En términos metodológicos este estudio de caso nos ayudará a la construcción analítica del objeto de estudio y a la verificación de la hipótesis principal alrededor de la autonomía y dependencia académica de las ciencias sociales latinoamericanas en relación a los institutos académicos de Estados Unidos.

La selección de este centro académico norteamericano se fundamenta porque el Woodrow Wilson International Center for Scholars ha intervenido en el mundo académico latinoamericano a través de la incorporación de América Latina en sus programas de becas dentro del período de análisis propuesto (1968-2010). Es, junto al Carnegie Endowment, el Council for Foreign Relations, el American Enterprise Institute for Public Policy Resarch, o la Hoover Institution, uno de los más prestigiosos think-tanks estadounidenses. Fue fundado por el Congreso de Estados Unidos en 1968, como un instituto internacional de estudios avanzados, simbolizando y fortaleciendo la fructífera relación entre el mundo de la academia y el de la política pública. El “Programa Latinoamericano” se inauguró en 1977, y es uno de los siete programas regionales de este Centro.[4]

El “Programa Latinoamericano” se constituyó para servir como puente entre los Estados Unidos y América Latina, promoviendo el intercambio libre de información y diálogo entre las dos regiones. Tiene dos importantes objetivos o fines: apoyar la investigación avanzada en América Latina, el Caribe y entre las Américas llevada a cabo por humanistas y científicos sociales, y ayudar a que la discusión novedosa sobre la región no esté limitada a la discusión entre la comunidad académica. Para ello se pone la atención a una variedad de perspectivas profesionales: se invitan a miembros de gobiernos, de organismos internacionales, de medios de comunicación, académicos o ejecutivos de empresas. Por tal motivo, el programa también se ofrece como un foro abierto para la discusión de los temas prioritarios de América Latina y el Caribe en Washington D.C., que involucra a formadores de opinión y a líderes en el proceso de toma de decisiones en todo el hemisferio occidental.

El “Programa Latinoamericano” tiene un “Junior Scholars Training Program”, que proporciona investigación y prácticas en los Estados Unidos a investigadoras e investigadores latinoamericanos sobre temas sociológicos y políticos. El objetivo fundamental del programa es contribuir al diseño y al desarrollo de las políticas públicas y sociales en América Latina. Los becarios disfrutan de un semestre en una importante universidad norteamericana bajo la guía de un profesor-investigador, elegido por su conocimiento y por su curriculum en el campo de estudio.[5] Las becas además ofrecen facilidades de investigación, apoyo financiero internacional y pasantías en instituciones políticas y en cuerpos gubernamentales de Washington D.C. Este programa para becarios latinoamericanos se institucionalizó en el curso académico 1994-1995, pero desde principios de los años 80 viene becando estancias de investigación para el estudiantado latinoamericano.[6]

Además el programa para becarios latinoamericanos tiene o ha tenido convenios con el Departamento de Gobierno norteamericano y con fundaciones como la Ford, la Mellon, la Kettering, la Fundación Rockefeller, la Tinker, la Hewlett, o con empresas como Xerox. En este punto, sin duda, será muy importante tener en cuenta la línea de investigación que trata de clarificar y comprender las repercusiones de la ayuda externa norteamericana (pública y privada) en el mundo académico latinoamericano, pues el Woodrow Wilson International Center for Scholars teje y ha tejido importantes redes de cooperación científica y de movilidad académica internacional con centros latinoamericanos, como la Corporación de Investigaciones Económicas para América Latina (CIEPLAN) de Chile, el Centro de Información y Docencia Económica (CIDE) de México, el CEDES (Centro de Estudios de Estado y Sociedad) de Argentina, o el Centro Brasileiro de Analise e Planejamento (CEBRAP) de Brasil.[7]

Al ser una investigación de reciente comienzo, ignoramos todavía en buena medida cuáles son las repercusiones de la movilidad académica de los científicos e investigadores de la región alrededor del “Programa Latinoamericano” del Woodrow Wilson International Center for Scholars y su influencia en la circulación de ideas y transferencia de conocimiento entre el Norte y el Sur americanos. Creemos, sin embargo, que esta línea de investigación alrededor de la dependencia académica y la forma en cómo actúan los actores externos sobre las ciencias sociales latinoamericanas y su campo de conocimiento necesita todavía de exploraciones ulteriores que esperamos seguir presentando en este Observatorio sobre Movilidades Académicas y Científicas.



El Programa de Investigaciones sobre Dependencia Académica en América Latina tiene base en el INCIHUSA-CONICET de Mendoza y en la Universidad Nacional de Cuyo. Para más información véase su página web: http://pidaal.com.ar/

World Social Science Report, París, UNESCO, 2010.

Fernanda Beigel, “Reflexiones sobre el uso del concepto de campo y la elasticidad de la autonomía en circuitos académicos periféricos”, en F. Beigel (dir.), Autonomía y dependencia académica. Universidad e investigación científica en un circuito periférico: Chile y Argentina (1950-1980), Buenos Aires, Editorial Biblos, 2010, pp. 13-44; y Fernanda Beigel, “Centros y periferias en la circulación internacional del conocimiento”, Nueva Sociedad, Nº 245, 2013, pp. 110-123.

Abraham F. Lowenthal, “Latin American Program Woodrow Wilson International Center for Scholars”, Latin American Research Review, Vol. 17, Nº 3, 1982, pp. 202-206.

El programa financia estancias de investigación en centros académicos y universidades como la Universidad de Georgetown, la Universidad de Texas at Austin, la Universidad de Notre Dame, la Universidad de Columbia, el Kellog Institute de la Universidad de Notre Dame, el Center for Latin American Studies de la Universidad de Georgetown, la New School for Social Research, las Universidades de Harvard o Princeton, el Center for Latin American Studies de la Universidad de Pittsburg, o el Howard Heinz Endowment, entre otros destinos.

“Fellowships: Woodrow Wilson International Center for Scholars”, Science, Technology, & Human Values, Vol. 6, Nº 36, 1981, pp. 64-65.

En este punto se concentra uno de los objetivos específicos más importantes de la investigación como es el de reconstruir históricamente las redes tejidas entre el Woodrow Wilson International Center for Scholars y los centros académicos regionales, sobre todo a la hora de observar cómo funcionan los circuitos académicos Norte-Sur a partir de estas relaciones institucionales que permiten reclutar a “fellows” latinoamericanos. Metodológicamente también será importante rastrear y rescribir las trayectorias académicas de algunos de estos becarios y la posterior repercusión de su estancia norteamericana en las agendas de investigación de la región en cuanto a temas y enfoques sobre América Latina.

 

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