La universidad sigue en deuda con los más pobres

 

 

La inequidad en el acceso es uno de los aspectos resaltados en esta entrevista a Taya Owens, experta de la UNESCO e integrante del equipo investigador que llevó a cabo el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM) 2016.

Para la investigadora Taya Owens, ir a la universidad ha sido históricamente un lujo reservado para la clase más pudiente. Así lo comenta en una reciente entrevista realizada para UN Radio en torno al lanzamiento del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM) 2016, realizado por UNESCO con el apoyo de organizaciones, instituciones y gobiernos y que aborda en una de sus partes la enseñanza técnica-profesional, superior y de adultos dentro de la meta 4.3 desde la perspectiva del  acceso, asequibilidad y calidad.

El documento, en el cual trabajó Owens como parte del equipo de expertos, arroja cifras y conclusiones de interés en torno a la desigualdad en el acceso a la educación superior en el mundo: solo el 8% de los jóvenes va a la universidad en países pobres en comparación con el 74% en los países ricos; el 50% de las inscripciones en América Latina son en universidades privadas.

Estas cifras sirvieron para que Rocío Franco, periodista de UN Radio, consultara a Owens en torno a esta brecha entre ricos y pobres: “Empezamos en años recientes a abrir las puertas –de las universidades-porque el pueblo lo pedía, pero no ajustamos el dinero que podíamos invertir en las universidades por parte del gobierno, y ahora va más gente y el cargo recae sobre las familias”, acotó la experta de UNESCO. 

Otro datos contundentes asoman que sólo el 1% de la población pobre puede completar una carrera universitaria, realidad que para la entrevistada debe cambiar tomando como ejemplo las iniciativas emprendidas por los sistemas educativos de los Países Bajos, por ejemplo, donde las universidades cuentan con programas de becas, así como créditos a tasas bajas de interés lo que se ha beneficiado a los estudiantes, independiente mente de sus posibilidades económicas.

Amplía Owens que en Latinoamérica, y específicamente en Suramérica, así como en Asia, las universidades privadas han absorbido a la mayoría de los estudiantes universitarios, contrario a la realidad de la mayoría del mundo, como Europa y América del Norte, donde el sector público universitario sigue siendo el más fuerte.  Para la investigadora de UNESCO ambos escenarios pueden ser buenos; la diferencia radica en la calidad de la educación: “La polémica no cae en el proveedor –público o privado- sino si en que el gobierno pueda tener políticas razonables entre todos los sectores para una tasa de matrícula razonable que encaje con el ingreso medio del pueblo”.

Entre las recomendaciones hacia esta meta apuntó la necesidad de contar un sistema más transparente por parte de las universidades en el costo real de la asistencia que pueda ser regulado por los gobiernos e implementar límites en la tasa de matriculación. Al respecto, el informe GEM recomienda la reducción de estos gastos para hacer realidad la equidad en las nuevas metas hacia la Agenda Educación 2030.

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